Un reguero de sangre a las puertas, cristales destrozados y la sensación permanente de inseguridad. Así es la imagen diaria de unas galerías comerciales en Parla que llevan más de un año okupadas, convirtiéndose en un foco de delincuencia, tráfico de drogas y violencia que mantiene en vilo a vecinos y propietarios.
Después de cambiar 20.000 cerraduras, los propietarios decidieron dejar abiertas las galerías comerciales debido a los constantes allanamientos. A pesar de la intervención de una empresa de desokupación, la batalla dista de estar ganada, ya que el lugar muestra un evidente deterioro con ventanas rotas y rastros de episodios violentos.
Uno de los propietarios relata una lucha agotadora contra los okupas, quienes han generado situaciones de violencia y peleas en la zona. Los vecinos respiran un alivio cauteloso, pero la presencia de agresiones, robos y tráfico de drogas continúa siendo una preocupación constante.
En medio de esta problemática, se revela la existencia de un negocio clandestino relacionado con la okupación. Una persona alquila trasteros y puestos del mercado, los cuales luego vende por unos 500 euros. Aunque reconoce la ilegalidad de sus acciones, justifica su actuar como una forma de sobrevivir en un entorno complicado.
Este individuo admite haber sido detenido en dos ocasiones, pero continúa operando de la misma manera en otras zonas como Getafe, Villaverde, Sol o Atocha. Su catálogo incluye la venta de pisos okupados, con precios que oscilan entre 1.500 y 2.500 euros. Mientras tanto, los propietarios legítimos luchan por recuperar sus inmuebles en medio de un ambiente marcado por la violencia, la delincuencia y un mercado negro que opera impunemente.
La situación en estas galerías comerciales de Parla evidencia un problema social complejo, donde la okupación ilegal se ha convertido en un caldo de cultivo para actividades ilícitas y conflictos constantes. La intervención de empresas de desokupación se presenta como una medida necesaria para restaurar la seguridad y el orden en la zona, aunque la lucha por recuperar la normalidad continúa siendo un desafío constante para todos los involucrados.
FUENTE











Deja una respuesta